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13 marzo 2012

AURORA BOREAL

Este artículo, de John Carlin, se publicó en el País del domingo 12 de marzo.
Aunque es un poco extenso merece absolutamente la pena ser leído con atención.

Aurora boreal
La testosterona de sus banqueros y sus bravuconadas económicas hicieron caer a Islandia
Las mujeres se han hecho cargo de la isla y han puesto en valor un concepto: sostenibilidad


En Reikiavik hay un espléndido edificio de cristal negro, grande y hermoso frente al mar, en un lugar en el que hace tres años no existía más que un solar vacío. Lo sé porque estuve allí hace tres años, en un momento terrible para Islandia, un país arruinado por la excesiva testosterona de sus banqueros, el primero en sucumbir a la recesión, el que sufrió la caída más dura. En aquellos primeros meses de la crisis, la pequeña, rota y desesperada Islandia (población: 320.000) constituyó un anuncio del Apocalipsis para las grandes naciones de Europa occidental. Sin embargo, hoy, ahí está ese edificio nuevo y reluciente, una imagen de opulencia y modernidad tan extraordinaria como el Museo Guggenheim de Bilbao, estrambóticamente fuera de lugar en esta Lilliput nórdica de casitas de Lego pintadas de rojo, amarillo y azul. No podía apartar la vista del edificio, ni de día ni —sobre todo— de noche, cuando su multitud de ventanas asimétricas y marcos irregulares cambiaba continuamente de colores, como en una imitación líquida de la aurora boreal.
¿Qué ocurrió en Islandia? ¿Qué ha ocurrido en estos tres años para que surja, de las cenizas del desastre económico, una construcción tan extravagante? Lo que ha ocurrido es que las mujeres se han hecho cargo del país y lo han arreglado. Y ese edificio, el primer auditorio nacional de conciertos en la historia de Islandia, donde la compañía nacional de ópera representa en estos días, con el aforo completo, La Bohème de Puccini, es la encarnación del cambio que se ha vivido. Porque nos dice que Islandia no se hundió, que el país ha vuelto a levantarse; y porque la persona que decidió construirlo o, más bien (y con algo más de polémica), no interrumpir su construcción después del crash financiero, fue una mujer.

Quería conocer a esa mujer. No por los motivos habituales que empujan a los periodistas a escribir sobre mujeres poderosas —porque hubiera triunfado en un mundo de hombres—, sino precisamente por todo lo contrario. Porque esa mujer simboliza una tendencia en Islandia, o, más que una tendencia, una revolución, un golpe de Estado. Desde que se produjo la crisis, y como reacción directa y deliberada ante ella, las mujeres se han adueñado de las palancas del poder, y lo han hecho en los ámbitos que más importan, en los que más influencia se ejerce sobre el destino nacional: el Gobierno, la banca y, en creciente medida, la empresa.

Los tres bancos principales de Islandia quebraron en octubre de 2008 y dejaron deudas que ascendían a más de 10 veces el PIB del país. Islandia, que hasta entonces ocupaba el primer puesto en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas (es decir, el mejor sitio para un ser humano en el planeta Tierra), se encontró mucho más allá de la bancarrota. Y se echó la culpa a los hombres. Los hombres le echaron la culpa a los hombres. En el partido del Gobierno dominaban los hombres, los banqueros casi sin excepción eran hombres y los temerarios, absurdamente ambiciosos, impulsos que condujeron a una pequeña nación de pescadores a creer que todos se estarían bañando en champán francés por el resto de sus días eran categóricamente, exclusivamente, decididamente masculinos. Así que entonces, como comentó el Financial Times en aquel momento, aparecieron las mujeres para arreglar el lío. El primer ministro fue sustituido por la primera mujer en la historia de Islandia en ocupar el cargo, Jóhanna Sigurdardóttir (gay y casada, con dos hijos de un fallido matrimonio anterior con un hombre), que continúa ejerciéndolo hoy. Las mujeres constituyen la mayoría del Gobierno, cinco carteras ministeriales, frente a cuatro hombres. Se despidió a los consejeros delegados (todos varones) de los bancos que habían quebrado, se cambió de nombre a las entidades y se colocó en sus cargos a mujeres. Cada vez más mujeres se hacen empresarias o empiezan a aparecer en los consejos de administración de empresas privadas. Por escoger entre numerosos ejemplos, la consejera delegada de la mayor compañía de seguros de Islandia en la actualidad es una mujer, igual que la responsable para el país de Rio Tinto Alcan, que encabeza el poderoso sector nacional del aluminio.
El tópico, desde Margaret Thatcher, es que las mujeres en puestos de poder son, por necesidad, damas de hierro, que triunfan a base de pensar como hombres. La proposición que me planteé explorar en Islandia fue si el cambio había sido lo suficientemente profundo como para que a los hombres no les haya quedado más remedio ahora que pensar como mujeres.

En Islandia, todo el mundo conoce a todo el mundo. Todos son primos, de una forma u otra. De modo que, cuando pregunté a varias personas si me podían poner en contacto con la mujer de la sala de conciertos, cuyo título exacto es, desde febrero de 2009, ministra de Educación, Ciencia y Cultura, todo el mundo sonrió de inmediato: “¡Ah, Katrin!”.
Se quedará asombrado cuando la vea”, me dijeron. “Tiene tres hijos, pero nadie lo diría”. “Es muy brillante”. “Sí, tremendamente inteligente”. “¡Pero parece que tiene 12 años!”.
Esto último era una exageración. La persona que se me acercó, con la mano extendida, cuando estaba sentado en una pequeña sala de espera del ministerio tenía aspecto de tener 16 años, por lo menos. Menos mal que me lo habían advertido, pensé; si no, nunca habría creído que era quien decía ser, la ministra Katrin Jakobsdottir, por si fuera poco vicepresidenta del partido socialdemócrata —oficialmente denominado Verdes de Izquierda—, que ocupa el poder. Botas Dr. Martens, vaqueros marrones, pelo lacio, esbelta, menuda: parecía una becaria en su primer día en la oficina, o la hermana menor, más dulce y menos seca, de la chica del dragón tatuado de Stieg Larsson. En realidad tenía 36 años y acababa de volver de disfrutar de su permiso de maternidad tras el nacimiento de su tercer hijo. Totalmente segura de sí misma (si sentía alguna incomodidad al tener como despacho un imponente salón ministerial, no lo delató) y tan lista como me habían dicho que era, no necesitó que le hiciera ni una pregunta para saber cuál era el primer tema que quería abordar con ella.
Una de las primeras decisiones que tuve que tomar en este puesto fue si seguir adelante con el auditorio nacional o no”, dijo. Cuando asumió el cargo, hace tres años, me explicó, los cimientos estaban construidos, pero no había nada visible sobre tierra. El problema no era solo que la economía nacional estuviera destruida; el multimillonario que había concebido el proyecto, un hombre llamado Bjorgolfur Gudmundsson, que, entre otros excesos, había comprado el equipo de fútbol West Ham United, de Londres, se había quedado sin un céntimo. “Así que me reuní con la gente del Ayuntamiento de Reikiavik para decidir si debíamos seguir adelante con fondos públicos, suspender la construcción hasta que llegaran tiempos mejores o dar por terminado el proyecto. Decidimos seguir adelante”.
¿Por qué? “En parte, porque había 600 personas involucradas en la obra, en parte, porque llevábamos 40 años hablando de construir una sala de conciertos para nuestra orquesta sinfónica y pensamos que, si no lo hacíamos ahora, nunca lo haríamos, pero también porque pensamos que no seguir con el proyecto daría a la gente la sensación de que se prolongaba la crisis”. ¿Habría sido malo para la moral nacional que se interrumpiera, entonces? ¿Seguir adelante tenía un valor añadido que era superior al coste? “Sí. Exacto. Nos vimos obligados a hacer grandes recortes presupuestarios en todo el sector público, pero decidimos seguir. En su momento hubo mucha controversia, pero creo que ahora está desapareciendo. El auditorio se inauguró en la primavera de 2011 y, desde entonces, han acudido más de 800.000 visitantes. A la gente le encanta. Islandia es un país con una gran vida musical, y también somos un país con mucha determinación y mucha ambición. El edificio ha sido un símbolo y una inspiración para los islandeses”.

"Las cosas podrían estar mucho peor"

Un símbolo, entre otras cosas, del regreso a la salud económica. Jakobsdottir reconoció que las cosas podrían estar mejor, que la deuda hipotecaria de la gente corriente sigue siendo elevada, que las inversiones son bajas y que en Islandia, hoy, hay desempleo (justo por debajo del 7%), mientras que antes, no. El nivel de vida, en otro tiempo el más alto del mundo, ha caído, y la gente trabaja más por menos dinero. Pero, como observó el premio Nobel de economía Paul Krugman tras una visita reciente a Islandia, “las cosas podrían estar mucho peor” y aunque ese “no es el eslogan más estimulante del mundo..., cuando todo el mundo preveía un desastre total, equivale a un triunfo político”.

Las cifras apuntan a un grado de solidez casi inimaginable hace tres años. El presupuesto estatal está casi equilibrado, las exportaciones superan a las importaciones, la moneda es estable y, el año pasado, el FMI publicó un informe halagüeño. Por hablar de cosas que se entienden sin que haga falta saber nada de economía, la nueva sala de conciertos no es más que la señal más visible de una larga lista de éxitos. En mi reciente visita, asistí al festival gastronómico anual de Islandia, Food and Fun, que se celebra desde 2002 pero estuvo a punto de ser suspendido, por falta de dinero, en 2009, 2010 y 2011. Este año ha vuelto a florecer, con la participación de 30 cocineros de tres continentes y 25.000 islandeses que pagan 40 euros por cabeza en los restaurantes locales (hay un 50% más de locales de comida en Reikiavik que hace tres años) para saborear sus platos. Icelandair ha duplicado sus rutas desde 2009 y ha aumentado el número de pasajeros en un 20% anual. Se ha creado una línea aérea nueva, WOW, y el turismo también está en auge; las plazas hoteleras para julio y agosto de este año están ya prácticamente todas vendidas. Los precios de las viviendas acaban de subir un 10% y las ventas de Mercedes Benz, según me dijeron fuentes fiables, han aumentado de repente. En cuanto a la sanidad y la educación públicas, tan buenas que ni siquiera los fugaces multimillonarios de la época del boom sintieron la necesidad de pasarse a las privadas, no han sufrido en calidad pese a los recortes presupuestarios que ha tenido que hacer el Gobierno. Como prueba de la normalidad que se ha instalado donde antes acechaba el Apocalipsis, el debate fundamental entre los partidos de izquierda y derecha en el Parlamento es hoy la eterna y rutinaria cuestión de si hay que subir o bajar los impuestos. O si, después de haber recurrido con éxito a la devaluación de la moneda como mecanismo para recobrar la salud, ahora convendría incorporarse al euro.
Pero en lo que todos los parlamentarios están de acuerdo es en que la época del capitalismo de enriquecimiento rápido se ha terminado. La palabra clave, hoy, es sostenibilidad, y todos los partidos la repiten en sus declaraciones públicas. Y la sostenibilidad, en opinión de la ministra Jakobsdottir, es un concepto más femenino que masculino. Ella lo explica así: “Mucha gente achacó los excesos de los banqueros que nos causaron tantos problemas a una cultura masculina”. “En 2009, todo el mundo decía: ‘Lo que necesitamos es menos pensamiento de chulería masculina y más mujeres con ideas pragmáticas y estratégicas’. Lo que hemos aprendido desde entonces es que si queremos permanecer alejados de la crisis y construir, todos sabemos que hay que pensar no en el futuro inmediato, sino en los próximos 10 o 20 años. Esa no es la forma de pensar de un Gobierno dominado por hombres; esa es una manera de pensar femenina”.

"Nosotras hablamos de los sectores creativos"

Le pedí que me dijera en qué terrenos concretos se podían detectar estos cambios. “Hay muchos ejemplos. En general la influencia femenina se ve en este énfasis que le damos al desarrollo sostenible, en construir la economía pensando a largo plazo, de manera fiable y segura. Las mujeres piensan en esos términos porque está en su naturaleza. Un ejemplo más específico: cómo estamos encarando los temas de los impuestos y los presupuestos. La idea es analizar los diferentes impactos que el sistema tiene sobre los hombres y las mujeres, y ver cómo podemos ajustarlo para generar más igualdad entre los géneros. También se ve la influencia femenina en la discusión sobre el empleo. Los hombres se centran en cosas como la industria del aluminio. Nosotras hablamos de los sectores creativos. Hemos llegado a la conclusión de que las artes —en especial la música y la literatura— aportan tanto dinero al país como la extracción de aluminio. No creo que a los hombres se les hubiera ocurrido ni pensarlo”.

Un dato que asombra en Islandia es que un país de 320.000 habitantes posea tal abundancia de talento artístico, sobre todo en la música, donde, aparte de una ópera nacional y una orquesta sinfónica nacional, existen numerosos grupos contemporáneos que producen todo tipo de cosas, desde la globalmente aclamada Björk hasta el trabajo experimental y esotérico de Kria Brekkan, que ha triunfado en Nueva York y con quien me encontré por casualidad delante del auditorio nacional. Aproveché la oportunidad para preguntarle si ella estaba de acuerdo en que las mujeres habían cambiado Islandia. Ojalá hubiera grabado su respuesta, porque fue de una lucidez cristalina, pero, en resumen, vino a decir que sí, “la fuerza masculina” que había definido el periodo en el que los islandeses habían intentado jugar a los bancos y convertirse en el pueblo más rico del mundo había sido reemplazada por una “fuerza femenina que está en la tierra, que no apunta a las estrellas, y que busca plantar raíces y trabajar para un futuro seguro”.

Hablé con muchas otras mujeres, y todas expresaron variaciones de la misma idea. Audur Bjork Gudmundsdottir, directora ejecutiva en una compañía de seguros, dijo que los problemas de Islandia partían de que la gente había estado corriendo demasiado de prisa, lanzándose a grandes aventuras sin pararse a examinar los detalles de lo que estaba haciendo. “Hoy, en los consejos de administración de las empresas, en los que se ve cada vez a más mujeres, se hace hincapié en la responsabilidad, no en correr riesgos ni en intentar hacer mucho dinero muy rápido”.

Birna Einarsdottir, una de las consejeras delegadas de bancos nombradas para desplazar a los hombres inmediatamente después de la crisis de 2008, dice que la gran lección que han aprendido los islandeses mientras salían de la recesión y entraban en el crecimiento ha sido: “Atenernos a lo que sabemos; no pasarnos de listos”. “¿Quién dijo que los islandeses eran los mejores banqueros del mundo? ¿De dónde salió esa idea? De modo que, ahora, la regla es ser humildes, conocer nuestras limitaciones y aprovechar nuestras ventajas. Y, en vez de pensar que sabemos todo, hacer preguntas; pedir ayuda”. Que es lo que hacen las mujeres; no los hombres.

De lo que de verdad entienden los islandeses, dijo Einarsdottir, es de pesca, que hoy tiene muchos más beneficios que antes de la crisis. Un ejemplo es una mujer de nombre impronunciable, Sjöfn Sigurgisladottir, que dejó en 2009 su puesto de directora ejecutiva de un organismo estatal dedicado a la seguridad alimentaria para crear una empresa de pesquería y piscifactoría con otras dos socias. Calculan que, para 2014, habrán creado 100 puestos de trabajo y estarán vendiendo más de 2.000 toneladas anuales de tilapia nórdica (un pescado de origen africano).

Estamos entrando en una industria que antes era exclusivamente masculina”, me dijo una sonriente Sigurgisladottir, “y eso es sintomático de lo que está ocurriendo en Islandia desde la crisis. Las mujeres están asumiendo un papel mucho más activo en la economía, asumiendo más responsabilidad, y también nos apoyamos mucho más unas a otras, creando clubes de mujeres, aprovechando oportunidades más que nunca”.
Ayuda, continuó Sigurgisladottir, el hecho de que la sociedad esté estructurada de tal forma que, en Islandia, las mujeres no tienen que escoger entre el trabajo y la familia. Tanto desde el punto de vista cultural (al parecer, los vikingos se tomaban con bastante relajo que sus mujeres concibieran y se reprodujeran mientras ellos estaban lejos, dedicados a violar y saquear) como desde el de las leyes del Estado sobre custodia de los hijos y permiso de maternidad o paternidad, las mujeres islandesas han avanzado más que nadie. Según el último informe del Fondo Económico Mundial sobre igualdad de género, Islandia ocupa el primer lugar del mundo. (“Yo vivo parte del tiempo en Suiza”, me dijo Sigurgisladottir, “y la diferencia con el lugar que ocupan allí las mujeres en la sociedad es escandalosa”).

Las mujeres de Islandia habían alcanzado estos logros incluso antes de que la crisis financiera golpeara. Lo que ha ocurrido desde entonces es que han complementado la igualdad en el hogar y en el trabajo con un nuevo grado de influencia y autoridad en el corazón del poder político y económico. Siendo madre de tres niños de menos de ocho años, siendo la ministra responsable de educación, ciencia y cultura y la número dos en el partido de Gobierno (lo cual hace pensar que es una probable futura primera ministra), Katrin Jakobsdottir es la Amazona diminutiva que encarna estos grandes cambios.

Fue ella la que me dio la respuesta a la pregunta que me había planteado al llegar a Islandia esta vez. El cambio más grande de los últimos años era que, efectivamente, los hombres sí estaban pensando más como mujeres. “Tener un Gabinete con la mitad hombres y la mitad mujeres, y ahora con más mujeres, ha marcado la diferencia”, me explicó. “El centro de atención político cambia cuando hay más mujeres en el Gobierno; quiero decir que hay una diferencia en lo que se debate. Por eso en estos últimos tres años ha ocurrido algo grande e importante, y en lo que no creo que haya posibilidad de dar marcha atrás. Hemos cambiado la naturaleza de la discusión”.

11 marzo 2012

  PRIMER FESTIVAL MIRADAS DE MUJERES 2012


El I Festival Miradas de Mujeres se celebra en Madrid entre los días 8 al 31 de marzo.
Acoge cerca de 60 exposiciones en 70 sedes y con la participación de alrededor de 300 artistas nacionales e internacionales.
Está organizado por MAV, Mujeres en las Artes Visuales, con el propósito de poner de relieve el papel que desempeñan las mujeres en las artes visuales, desde la creación al comisariado, la crítica, la investigación, la gestión y el mercado.
La iniciativa del Festival Miradas de Mujeres surge ante la necesidad de dar respuesta a la sensibilidad de la sociedad actual hacia la equidad de hombres y mujeres en la cultura: un concepto también ya plenamente integrado en las políticas de la Administración del Estado y en la Responsabilidad Social Corporativa.

El propósito principal del Festival, es potenciar y dar visibilidad al papel fundamental que tiene la mujer dentro de todos los ámbitos profesionales de las artes visuales, desde la creación al comisariado, la crítica, la investigación y la gestión. Un Festival creado para ocupar la agenda de exposiciones durante el mes de marzo y que se inicia este año 2012 con vocación de continuidad, hasta que la equidad sea normalizada.

El Festival vinculará las principales entidades y espacios culturales en Madrid y su Comunidad.
Sus objetivos son:

1. Destacar a gran escala la aportación de las mujeres al mundo del arte.

2. Activar el compromiso de las distintas instituciones, asociaciones, galeristas y agentes artísticos para la promoción equitativa del trabajo de las artistas y la producción crítica y reflexiva de las teóricas y pensadoras.

3. Visibilizar aquellas instituciones y espacios culturales colaboradores, que ya son conscientes de la necesidad de unas artes visuales equitativas y no discriminatorias en lo relativo al género.

4. Dar a conocer al público especializado y general, cual es la dimensión real del trabajo realizado por las mujeres en todos los ámbitos del arte.


Más información en www.festivalmiradasdemujeres

LAS MUJERES INVISIBLES

También las mujeres sabían pintar

Aquellas mujeres fueron reales, pintaron, esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. La respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores.

Un amanecer de hace 25.000 años, en algún lugar cercano a lo que hoy llamamos el mar Cantábrico, un grupo de hombres —seguro que eran hombres— se abrió paso monte arriba entre los acebos y los tojos, camino de una gruta en cuya oscuridad se adentraron valientemente, iluminándose con grasientas teas. Aquella mañana milagrosa, sobre las paredes de la caverna dejaron la representación pintada o grabada de los animales de su entorno, caballos, bisontes o ciervos. Y una curiosa cantidad de siluetas de manos, que lograron hacer colocando sus palmas contra la piedra y escupiendo alrededor pigmento de ocre.
Sí, el arte paleolítico lo hicieron los varones. Eso es lo que siempre imaginamos: eran ellos quienes se dedicaban a esa actividad religioso-artística. Hombres. Cazadores y brujos, y también pintores. Pero ¿por qué ellos? ¿Hay pruebas que demuestren esa autoría masculina? Existen pruebas, en efecto, pero no en ese sentido. Los expertos siempre pensaron que, dadas las diferencias de tamaño, buena parte de las manos plasmadas en las cavernas debían de ser manos de mujer. Ahora, un programa informático diseñado por científicos del Centre National de la Recherche Scientifique (el CSIC francés) lo ha demostrado: algo más de la mitad de esas siluetas corresponden, por sus medidas y su morfología, a cuerpos femeninos. Las mujeres estuvieron allí, y podemos suponer que participaron igualmente en la representación de otras figuras. En el paleolítico hubo mujeres “artistas”, que pintaron en las grutas entremezcladas con los hombres. Si nunca nos las imaginamos en esa tarea, es sin duda a causa de ese prejuicio tan asentado en nuestros cerebros que nos lleva a creer que casi todas las cosas importantes de la humanidad —salvo parir— las han hecho los hombres.
Les pido que ahora nos acerquemos por un instante al ámbito tenebroso de los monasterios medievales, donde los monjes se dedicaron durante siglos a preservar la cultura y la tradición escrita y a crear pacientemente las extraordinarias ilustraciones de los códices miniados. De nuevo los hombres. ¿Seguro...?. También en este caso los hechos demuestran algo diferente: sabemos para empezar que, hasta el siglo XIII, los monasterios europeos eran dúplices, es decir, cobijaban —aunque en edificios separados— a monjes y monjas. Ambos sexos compartían el trabajo en los scriptoria, los talleres donde se copiaban e iluminaban los manuscritos. La mayor parte de ellos carecen de firma, lo que hace imposible su atribución. Pero algunos contienen sorpresas: por ejemplo, el códice de los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana que se conserva en la catedral de Gerona y que es una obra maestra del género. El libro se terminó el 6 de julio de 975 en el scriptorium del monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora), y está firmado por “Emeterio, monje y sacerdote” y “Ende, pintora (pictrix) y sierva de Dios”. Un primer nombre de mujer para la historia del arte español.

Qué misteriosa, Ende. Pero su existencia brumosa no es, como podría parecer, una anomalía irrepetible. Por supuesto que la presencia femenina en el mundo de las artes europeas fue rara hasta finales del siglo XIX, igual que lo fue en cualquier otra actividad que supusiera beneficios cuantiosos y prestigio social. Rara, pero real. Aunque apenas las conozcamos, hubo un notable puñado de mujeres, sin duda valientes, que a lo largo de los siglos pintaron o esculpieron. Mujeres que casi siempre habían aprendido el oficio de manos de sus propios padres en el taller familiar.
Ellas compitieron codo a codo con los hombres por lograr el apoyo de los grandes mecenas, los monarcas, la aristocracia y el alto clero. A veces fueron vapuleadas y tratadas con desprecio. Algunas abandonaron ante las presiones sociales. Otras permanecieron ocultas tras la figura del padre o del marido. Pero también las hubo que defendieron con uñas y dientes su talento y lograron imponerse como artistas de éxito en un mercado en el que la lucha por hacerse con los encargos era feroz. Unas cuantas llegaron a ser reconocidas en toda Europa, vivieron viajando de un país a otro, solicitadas de todas partes, y se construyeron sólidas fortunas.
Ahí están, como pequeños rayos de luz lunar en ese universo mayoritariamente masculino, Sofonisba Anguissola (1532-1625), que durante 13 años retrató a los miembros de la familia de Felipe II. Lavinia Fontana (1552-1614), que pintó para el Papa Clemente VIII y llegó a cobrar por sus retratos lo mismo que el gran Van Dyck. Artemisia Gentileschi (1593-1652), que ganó tanto dinero con sus espléndidos cuadros que pudo casar a sus hijas con nobles españoles, previo pago de enormes dotes. Judith Leyster (1609-1660), que alcanzó un gran éxito en Holanda. Luisa Roldán, La Roldana (1652-1704), exquisita escultora de cámara —el máximo honor de la época— de Carlos II y de Felipe V. Rosalba Carriera (1675-1757), favorita en muchos palacios e introductora de la técnica del pastel en la Francia del rococó. Angelica Kauffmann (1741-1807), que se enriqueció en Inglaterra con sus obras neoclásicas. Elisabeth Vigée-Lebrun (1755-1842), retratista preferida de María Antonieta y codiciada por la nobleza de toda Europa. Constance Charpentier (1767-1849), premiada en varios de los famosos salones parisinos de su tiempo. O Rosa Bonheur (1822-1899), famosísima en medio mundo gracias a sus cuadros de animales.
Son únicamente algunos nombres del notable grupo de mujeres que precedieron a las impresionistas y post-impresionistas —Berthe Morisot, Mary Cassat, Eva Gonzalès, Camille Claudel, Lluïsa Vidal o Suzanne Valadon— y a las artistas de las primeras vanguardias. Solo entonces, a finales del siglo XIX, cuando la condición femenina comenzaba lentamente a cambiar, empezaron a aparecer en las escuelas de arte decenas de muchachas que aspiraban a convertirse en artistas, ya no como “rarezas”, sino como auténticas iguales y colegas de los hombres. Solo entonces, a algunos no le quedó más remedio que poner en duda la idea tan extendida —y aún no del todo derrotada— de que el sexo femenino no estaba capacitado para la creación artística. “El arte es ajeno al espíritu de las mujeres, pues esas cosas solo pueden realizarse con mucho talento, cualidad casi siempre rara en ellas”, había escrito Boccaccio. Un pensamiento que repitieron una y otra vez a lo largo de los siglos muchos hombres ingeniosos. (Y sospecho que un tanto misóginos.)

Todas esas mujeres fueron reales. Existieron. Pintaron o esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en la mayor parte de los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. Supongo que la respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores hasta tiempos muy recientes. Ellos, defensores conscientes o inconscientes del androcentrismo en la cultura, han relegado a las escasas artistas históricas al olvido. Han omitido sus nombres en sus estudios, han arrumbado sus cuadros en los depósitos o los han colgado en los rincones más oscuros de las salas. Y a veces, los han expuesto bajo los nombres de grandes maestros, por supuesto varones: sin ir más lejos, en el Museo del Prado han “aparecido” en los últimos años dos espléndidos retratos de Sofonisba Anguissola y uno más que se le atribuye, cuadros que siempre se habían considerado obras de otros pintores.
Sí, ya sé, ya sé, el eterno recelo :es cierto que ninguna de ellas llegó a ser Leonardo o Velázquez o Goya. No hubo ningún genio entre esas pintoras. Pero quienes afirman eso suelen olvidar que su número fue mucho menor que el de los hombres, su lucha mucho más intensa y probablemente su autoestima infinitamente más débil. Y que, desde luego, tampoco la mayoría de los artistas masculinos que aparecen en los manuales de historia del arte y que cuelgan en los museos fueron Leonardo, ni Velázquez, ni Goya. Y, sin embargo, ahí están. Visibles y recordados, aunque no fueran los mejores, mientras ellas descansan todavía, en buena medida, en el limbo —tan femenino— de la inexistencia.



Ángeles Caso es licenciada en Historia del Arte y escritora, autora del ensayo Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras

21 marzo 2011

EL PIROPO

Leo en El PAIS de hoy (21 de marzo), un artículo firmado por Raquel Seco, en el que se analiza el declive del piropo en nuestra sociedad.No obstante, como se apunta en el artículo,en la página web de viajeros Trip Advisor actual,al señalar las costumbres típicas españolas, se advierte lo siguiente: "A los hombres jóvenes les gusta decir piropos a una mujer guapa que pase por la calle...Ella, debería no hacer caso y mantener una cara neutra para no animarlos..."
El video que aparece a continuación, trata sobre el piropo.
"Mi Señora" (2003) de Juan Rivadeneyra ha ganado multitud de premios.Todavía hoy, se proyecta en talleres para la prevención de la violencia de género. El corto está basado en una historia real que una amiga contó al director. Pasó en medio de un atasco y nadie dijo nada.

27 febrero 2011

EL CUERPO DE LAS MUJERES


EL CUERPO DE LAS MUJERES es el título de este documental que puede verse en www.ilcorpodelledonne.com, realizado en Italia y en el que se muestra el uso del cuerpo de la mujer en la televisión. Aunque recoge contenidos de la televisión italiana, es perfectamente extrapolable a la nuestra  y a la imagen de las mujeres en cualquier medio de comunicación.Quizás no hayamos llegado tan lejos como la televisión italiana en la coexistencia de programas tan deleznables como los que muestra el vídeo, pero el progresivo deterioro de la calidad de la programación y una absoluta falta de control de la basura emitida y del horario en que se emite, nos permite aventurar que los daños directos y colaterales son muy similares.

La cancelación de la identidad de las mujeres, el reemplazo de las mujeres reales por una representación grotesca, vulgar y humillante, ocurre bajo la mirada de todos, pero sin que haya una reacción adecuada, ni siquiera por parte de las mujeres. En el video se pone de relieve la ausencia de rostros adultos en la televisión y el abuso de la cirugía estética para borrar cada huella del paso del tiempo.





22 febrero 2011

MUTILACIÓN GENITAL:QUE SER MUJER,NO CUESTE TAN CARO




Este vídeo es un pasaje de la película, “La Flor del desierto”, que se estrenó el año pasado y que recibió el premio del público en el Festival de San Sebastian.

Está basada en el libro autobiográfico que la modelo somalí, Waris Dirie, publicó en 1998.

Narra la vida de esta mujer africana, mutilada genitalmente a los 5 años. 

El  6 de febrero se ha convertido en el Dia Internacional contra la Mutilación Genital Femenina (MGF).Este año, la Unión Europea se ha reafirmado en su compromiso de trabajar para erradicar esta práctica.

Aragón y Cataluña son las únicas Comunidades Autónomas en España, que han elaborado un Protocolo similar.


A pesar de todo ello, cada día son mutiladas en el mundo más seis mil niñas...






Video basado en el trabajo de Francisca Anaya Cintas,"Plan de Previsión y Erradicación de la Mutilación Genital Femenina en Wajid"
Puedes ver el trabajo completo en:
Resumido:

16 febrero 2011

¿"ALGO" HA FALLADO?

He aquí una selección de lo publicado en diversos medios sobre la muerte de Susana, la mujer asesinada ayer en Málaga.

Donde Rubalcaba dice "algo", debería decir "todo". Quizás sea cierto lo que afirma Igualdad: que la teleasistencia no es una medida de protección a la mujer, pero lo que es completamente seguro es que suspender una condena y ofrecer al maltratador la posibilidad de cambiarla por unos cursos sobre igualdad, es de las mayores gilipolleces que hemos oido. Lo que seguro que no es proteger a la mujer, es dejarla abandonada a que se haga cierta la condena a muerte con la que su asesino la había amenazado y por lo que fué condenado a una prisión que no cumplió.Por cierto, las nueve clases sobre igualdad que recibió el asesino debieron ser magistrales.Pero claro, como dice Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género, "los cursos sirven para lo que sirven" y que "la mayoría de los agresores que pasan por esos cursos, no vuelven a maltratar". Preguntas: !.- ¿para que sirven? . Respuesta: para que los agresores condenados a menos de dos años de cárcel, eludan la prisión,2.-¿qué proporción de agresores pasan por esos cursos?. Respuesta: depende de quien te conteste, pero más de un 60% abandona los cursos  y como saben que sirve para lo que sirve... 3.-¿porque la mayoria no vuelve a maltratar? ¿no vuelven a maltratar porque ya han matado?.Respuesta: Además de acudir a los famosos cursos, el agresor se compromete a no reincidir y a respetar la orden de alejamiento.Normalmente los asesinos han faltado a su palabra en ambas cuestiones y ahora van a prisión sin más acuerdos. Por mentirosos.

 Lástima para Susana que su agresor, asistente a unos cursos que sirven para lo que sirven, formase parte de esa minoría.

Todo esto me da más asco que los bigotes transparentes,que ya es decir.


Rubalcaba dice que algo falló en el asesinato machista de la mujer en Málaga


El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha dicho que la mujer asesinada hoy en Málaga había presentado una denuncia contra el presunto agresor, que tenía una orden de alejamiento, por lo que "hay algo que ha fallado" que se tendrá que examinar.

 

La policía vio "riesgo bajo" para la víctima del último crimen machista

Susana G., asesinada en Málaga, no recibió la asistencia telemática que solicitó .

"Yo iré a la cárcel, pero a ella me la llevo por delante"

El supuesto asesino de Susana G. fue condenado en julio por amenazas y maltrato a 15 meses de prisión.Según el fallo del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 3 de Málaga, el 6 de julio del año pasado, José R. C., de 41 años, telefoneó a la madre de Susana y le espetó: "ya lo tengo todo perdido, yo iré a Alhaurín [en referencia a la prisión provincial de Málaga], pero a ella me la llevo por delante". Esa misma tarde, y por correo electrónico, José lanzó graves insultos y amenazas a Susana: "no sigas jugando conmigo, que la próxima vez no vas a escapar de una pieza, que yo sé que mi futuro está en Alhaurín, y el tuyo junto a tu querido V., que te vigile mientras te pudres". Antes de producirse la separación, el 18 de abril de 2010, José ya había agredido físicamente a Susana. Según la sentencia, en el domicilio familiar la agarró del cuello de la camisa y la empujó, sin causarle lesiones.Por estos hechos, José R. C. fue condenado a 15 meses de prisión por dos delitos de amenazas y otro de maltrato familiar. Además, la juez prohibía al hombre acercarse a menos de 500 metros de su víctima. La sentencia, con la que se conformó el acusado, contemplaba, como la mayoría de fallos sobre este tipo de delitos, que la pena de cárcel quedara en suspenso si el condenado seguía un curso de un curso sobre igualdad. El supuesto asesino accedió a este programa en noviembre y llegó a asistir a nueve de las 25 sesiones programadas hasta el próximo mes de junio.






FEMINISMO, MACHISMO Y NEOMACHISMO

 

Una cantidad no despreciable de mujeres y practicamente todos los hombres se distancian del calificativo de feministas. No es extraño escuchar de una mujer, tras hacer un comentario en defensa de sus derechos, la aclaración “pero no soy feminista”. Un poco más lejos llega la afirmación de que el feminismo es igual que el machismo.
Para intentar aclarar esta confusión vamos a analizar lo que han hecho y hacen las feministas, lo que han hecho y hacen los machistas
El feminismo nace por una necesidad: sacar a las mujeres de la desigualdad y la subordinación al hombre. Reclama para las mujeres los mismos derechos y obligaciones que tienen sus compañeros. Piden la igualdad y la libertad para unos y otras.
En los países democráticos hay leyes que recogen la igualdad y los derechos de las mujeres, gracias, entre otras cosas, a ese movimiento. En los países no democráticos, donde los movimientos feministas son perseguidos, cuando los hay, las mujeres siguen en condiciones de esclavitud, están obligadas a llevar burka , son vendidas como esclavas sexuales o se les practica la ablación del clítoris por poner algún ejemplo
Los machistas lo son porque les conviene la subordinación de las mujeres. Afirman la supremacía del varón sobre la hembra. Niegan la igualdad. La consecuencia más dramática y más visible del machismo es la violencia doméstica, el régimen de terror en que viven millones de mujeres en el mundo.
Por lo tanto, feminismo y machismo son términos contrapuestos porque pretenden cosas opuestas: éste la primacía del varón y aquél la igualdad entre mujeres y hombres.
Hoy es difícil que los hombres admitan esa primacía abiertamente porque serían tildados de machistas y muy pocos hombres admiten serlo. A medida la igualdad se va haciendo más plena comienzan a formular nuevos argumentos que, en el fondo, desean lo mismo: la subordinación de las mujeres. 
A esta nueva estrategia se la podría denominar neomachismo, porque, cada dia más, se está transformando en una nueva ideología que se va extendiendo y que se caracteriza por tener miedo a la igualdad.Es una nueva manera de sostener las posiciones machistas de siempre pero con nuevos discursos y nuevos contenidos.
Los neomachistas equiparan feminismo y machismo, porque inetntan crear confusión con la única finalidad de mantener mejor sus posiciones, encaminadas, como siempre,a cuestionar los derechos de las mujeres, su autonomía y la independencia que tanto ha costado ganar.
Dicen no cuestionar la igualdad, pero sí las consecuencias de su ejercicio.
Consideran la igualdad como una amenaza, no para ellos, pero sí para las relaciones sociales y lo exacerban en lo más extremo, la violencia de género.
El feminismo siempre ha sido ridiculizado y hoy lo vuelve a ser.. Así, hablan de revancha de género, de feminismo resentido, dogmático, radical...Algún columnista, que se las da de chisposo y sin duda queriendo atraer a su egocéntrico circulo a los más cerebrales del rebaño, habla de feminacis.....

En otro momento, analizaremos el papel de las mujeres que les hacen el juego a estos neomachistas..

. CONTINUARÁ........

EL AYER Y EL HOY DE LAS MUJERES: 60 AÑOS NO ES NADA....











España es el cuarto país europeo con mayor brecha salarial entre hombres y mujeres
(24 de febrero de 2010)