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14 marzo 2012

LA GRAMÁTICA NO ES LA VIDA (Amelia Valcárcel)

Sexismo linguístico y visibilidad de la mujer

Este es el título del informe que ha elaborado el académico Ignacio Bosque y que han ratificado con su firma el resto de los académicos, entre ellos cinco académicas.
Como supongo que todo el mundo sabe , en este informe se critican las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades, porque, si se aplicara estrictamente cuanto dicen, "no se podría hablar".
A los responsables de estas guías les molesta de forma especial el uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, a pesar de que, según I. Bosque, "está firmemente asentado en el sistema gramatical español".

Se ha escrito y opinado tanto y por personas y plumas tan autorizadas en la materia ,que mi aportación al debate la voy a centrar en unas pocas consideraciones desde mi punto de vista de mujer, miembra de una sociedad sexista.

La primera es señalar una realidad, para mí bastante sospechosa: Cuando los hombres ocupan una profesión femenina se masculiniza el nombre: modisto, matrón, auxiliar de vuelo… No parece haber ningún problema en estos casos. Todo el mundo comprende que llamar azafata a un hombreee...y se busca y encuentra "auxiliar de vuelo". En cambio cuando es al revés el masculino "nos engloba". Que alguien me dé una explicación...si es que la hay.

La segunda es más bien una denuncia, una acusación. 

Entre los acádemicos está Arturo Pérez Reverte.
Este señor ingresó en la Academia en el año 2003. En el año 2007, escribió un artículo titulado "Mujeres como las de antes" , en el que , entre otras repugnantes opiniones, vierte la de "abatir de un escopetazo, piadosamente-¿no se mata a los caballos?"- , a aquellas mujeres que osan subirse a unos tacones sin tener gracia ni categoría para ello.
En ese artículo narra sus andanzas con su compañero y también académico desde 2008, Javier Marías y cuenta la risa que les dió que "unas focas desechos de tienta" creyesen "las muy infelices" que su resoplido de machos pensando en Sofía Loren iba dirigido a ellas.

¿Dónde estaba la RAE en ese momento?. Seguramente andaba ya muy preocupada con el peligro que corría el genérico masculino.
Es despreciable que los guardianes de la lengua estén tan alarmados con una cuestión que, antes o después, se resolverá en la calle y sin embargo callen ante este lenguaje sexista, misógino, que hace apología de terrorismo, desde un sillón y en un país en el que, efectivamente, la mujeres mueren abatidas como animales .

Como dice Amparo Rubiales: "El lenguaje lo vamos a hacer nosotras y les aseguro que, más pronto que tarde, se dirá miembra como se dice jueza, fiscala, alcaldesa, presidenta, médica y tantas palabras que hemos ido feminizando al mismo tiempo que ganábamos la profesión y una vida propia".
Copio algunos párrafos literales del artículo "Mujeres como las de antes" de Reverte, publicado en su sección Patente de Corso de la revista el Semanal.

Mujeres como las de antes

ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal

Muchas veces he dicho que apenas quedan mujeres como las de antes. Ni en el cine, ni fuera de él. Y me refiero a mujeres de esas que pisaban fuerte y sentías temblar el suelo a su paso. Mujeres de bandera. Lo comento con Javier Marías saliendo del hotel Palace, donde en el vestíbulo vemos a una torda espectacular. «Aunque ordinaria»,opina Javier. «Creo que no lo sabe», apunto yo.
Seguimos conversando carrera de San Jerónimo arriba,… Yo me muevo, fiel a mis mitos, en un registro que va de Ava Gardner y Debra Paget a Kim Novak, …y Javier añade los nombres de Donna Reed, Rhonda Fleming, Jane Rusell y Angie Dickinson, que apruebo con entusiasmo. Coincidimos además en dos señoras de belleza abrumadora, aunque opuesta: Sophia Loren y Grace Kelly. Al referirnos a la primera, Javier y yo emitimos aullidos a lo Mastroianni propios de nuestro sexo -no de nuestro género, imbéciles-que vuelven superfluo cualquier comentario adicional. Haciendo, por cierto, darse por aludidas, sin fundamento, a unas focas desechos de tienta que pasan junto a nosotros vestidas con pantalón pirata, lorzas al aire y camiseta sudada; creyendo, las infelices, que nuestro «por allí resopla» va con ellas….
Pero no sólo era el cine, concluimos, sino la vida real. Los dos somos veteranos del año 51 y tenemos, cine aparte, recuerdos personales que aplicar al asunto: madres, tías, primas mayores, vecinas. Esas medias con costura sobre zapatos de aguja, comenta Javier con sonrisa nostálgica. Esas siluetas, añado yo, gloriosas e inconfundibles: cintura ceñida, curva de caderas y falda de tubo ajustada hasta las rodillas. Etcétera. No era casual, concluimos, que en las fotos familiares nuestras madres parezcan estrellas de cine; o que tal vez fuesen las estrellas de cine las que se parecían muchísimo a ellas. Hasta las niñas, en el recreo, se recogían con una mano la falda del babi y procuraban caminar como las mujeres mayores, con suave contoneo condicionado por la sabia combinación de tacones, falda que obligaba a moverse de un modo determinado, caderas en las que nunca se ponía el sol y garbo propio de hembras de gloriosa casta. En aquel tiempo, las mujeres se movían como en el cine y como señoras porque iban al cine y porque, además, eran señoras. Con esa charla hemos llegado a la calle Mayor, donde se divisa por la proa un ejemplo rotundo de cuanto hemos dicho…. Javier mira al frente con el radar de adquisición de objetivos haciendo bip-bip-bip, yo sigo la dirección de sus ojos que me dicen no he querido saber pero he sabido, y se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente -¿acaso no se mata a los caballos?-, abatirla de un escopetazo….. Mírala, chaval: belleza, cuerpo perfecto, pero cuando decide ponerse elegante parece una marmota dominguera. Y es que han perdido la costumbre, colega………...


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09 marzo 2012

LA HOMILIA DE MONSEÑOR GALLARDÓN

MONSEÑOR GALLARDÓN Y SU HOMILIA

Queridas mujeres:
Hoy, día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer,volvemos a estar de luto: hace 100 años de la muerte de las 146 trabajadoras textiles abrasadas en un edificio cerrado a cal y canto , y hoy ha resucitado el auténtico Gallardón, asomando la pata del paternalismo , bajo una verborrea de púlpito. Ese paternalismo que desde hace siglos, los sectores conservadores más católicos, muestran hacia las pobres mujeres pobres, que no tienen capacidad suficiente para saber lo que mejor les conviene.
Ha dicho Gallardón- aparte de comprometerse a defender el derecho reproductivo por excelencia de la mujer, que, asegura es "el de la maternidad”- que las mujeres se ven sometidas “en muchas ocasiones” a una "violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo” . Y lo ha dicho para justificar una reforma de la actual Ley del Aborto en la que , entre otras modificaciones se quiere acabar con la  ley de plazos que permite a las mujeres abortar dentro de las 14 semanas del embarazo sin tener que alegar ningún motivo, que no es lo mismo que abortar por capricho, sino que la mujer no tiene que explicar cuales son sus motivos.
El PP presentó ante el Supremo un recurso de inconstitucionalidad de esta ley que está pendiente de resolución.
Es importante recordar que en los 8 años de mandato del PP, se practicaron en España casi 600.000 abortos, aplicando una ley, la anterior a esta, de 1985 que permitía abortos en momentos muy avanzados de la gestación por el “coladero” que suponía alegar “riesgos para la salud física o psíquica de la madre”.
Con la nueva ley, el 89% de los abortos se han practicado dentro de las primeras 12 semanas de gestación.
Estamos de acuerdo que existe violencia estructural para con las mujeres, pero creemos que tiene su origen en la desigualdad y tiene su corrección en la adopción de medidas y de leyes que impidan que ser madre en este país conlleve la pérdida de oportunidades laborales, despidos, no contratación, también mediante la creación de mas guarderías públicas, más conciliación, ajuste de horarios para compatibilizar maternidad y derecho al trabajo....
Penalizar el aborto para proteger a la mujer de esa violencia es de una perversión absoluta. Viene a decir: como esa violencia te hace elegir abortar, yo te voy a hacer elegir parir.No voy a eliminar la violencia, te voy a obligar a parir.
Pero la perversión alcance tintes de demencia cuando, sin embargo, la reforma laboral que ha aprobado el PP fulmina las bonificaciones para la reincorporación de mujeres al empleo tras la maternidad.
Esta medida, aprobada en la ley 43/2006 ha sido suprimida, pero no anunciada.
Es curioso que dos mujeres, Soraya Sáenz de Santamaría y Fátima Báñez, sean las encargadas de anunciar la reforma y las responsables de obviar en su comparecencia la eliminación del artículo 4.2 de dicha ley para el mantenimiento del empleo y la igualdad de oportunidades laborales.
¿Qué quieren decir exactamente las palabras de Monseñor Gallardón?
Cuando Galardón dice que la maternidad es el derecho fundamental de las mujeres, lo que está diciendo en realidad es que la maternidad es la OBLIGACIÓN fundamental de las mujeres, que así mismo es lo que ha opinado secularmente la jerarquía católica o sea la Conferencia episcopal.
Alegar violencia estructural que obliga a las mujeres a abortar es una afirmación que desvela varias cosas.
La primera es que Gallardón y compañía no ha entendido lo que es violencia de género ni lo que hay detrás de un aborto. O eso, o son unos redomados cínicos.
La hipócrita posición que siempre ha mantenido la derecha y su Iglesia , que con cualquier ley sobre el aborto, incluso la más restrictiva, tenían asegurado su “derecho” a abortar , llevando a sus hijas a lugares seguros (con o sin su consentimiento) para ocultar la deshonra que el embarazo sin boda suponía, es violencia estructural de género .En estos casos, el conflicto entre bienes jurídicos protegidos, la honra o la vida del concebido, se resolvía sin problemas a favor del primero.
Es violencia de género considerar a las mujeres incapaces, inmaduras, necesitadas de tutela. También lo es equiparar no tener que explicar los motivos con no tener motivos ,como si las mujeres fuésemos a abortar a tontas y a locas. Como si no tuviésemos suficiente raciocinio para decidir y necesitásemos de ese histórico paternalismo para ejercitar nuestros derechos.
Es una violencia de género intolerable que se nos quiera vender esta reforma como liberadora y defensora del derecho de la mujer a la maternidad. Si Monseñor Gallardón cree que las mujeres embarazadas ven peligrar su puesto de trabajo por ese hecho o que tienen que elegir entre la maternidad y una vida laboral digna, que ponga en marcha leyes y medidas sociales que garanticen “el derecho reproductivo por excelencia de la mujer” y que invierta en educación sexual .
No queremos Cura-padre-Ministro. Queremos derechos y garantías.
No nos engañemos, lo que en realidad les importa a estos legisladores del PP, no son primordialmente los derechos del nasciturus. Porque esta protección ya la recoge la actual Ley, que concilia muchísimo mejor que cualquier ley de supuestos la capacidad de las mujeres de decidir durante un plazo concreto y la protección de la vida del feto desde otro momento.
Tampoco debería preocuparles el capítulo sobre las menores de 16 y 17 años a las que se permite decidir por sí mismas, en caso de conflicto con los padres, en supuestos concretísimos. El resultado de aplicación de esta norma es que casi el 89% de las chicas han abortado con el consentimiento y la compañía de sus padres.
No, no son los derechos del concebido lo que preocupa principalmente al Sr. Gallardón, ni la violencia estructural, ni la realidad social de la maternidad en este pais.
Lo que de verdad no pueden soportar estos legisladores del PP es admitir que abortar sea un derecho, no pueden soportar admitir el derecho de las mujeres a decidir por sí mismas apoyándose en una legislación justa que concilie su derecho a la maternidad o a la no maternidad y los derechos del no nacido.
Dificultar a las mujeres llevar a cabo un aborto decidido, no va a hacer disminuir los abortos, como ha quedado demostrado. Si va a volver a abrir la brecha entre mujeres con recursos y sin ellos, si va a volver a poner en peligro la vida o la salud de las mujeres y si va a suponer un retroceso en el camino, tan largo y difícil , hacia el reconocimiento de las mujeres como personas capaces de ejercer sus derechos con responsabilidad desde la igualdad y la libertad.